El placer destructor o apología del “McDonalds”

Comer mal. Comer bien. Comer rápido. Saboreo el dulce ketchup bermellón que rebosa sobre el pan. Aprieto hasta reventar la hamburguesa de carne roja 100 por 100 vacuna. Extasío mi esquelético cuerpo con un insano placer celestial de 4 euros con 75. Con patatas “deluxe” y derecho a Cocacola sin gas. Demacro a bocados “colesteroléricos” mi obstruida sangre grana. El orgasmo se produce. Mis ojos se alinean en el exacto instante en que mis ardientes papilas gustativas reconocen la combinación de ingredientes comúnmente llamada “doblechisburguer“. El tren del “Clímax” se relaja. El color incandescente se apaga. Pero mi sirena se enciende.

Texto: Maria Rosa Badia Gener